Arte parietal paleolítico
El Friso de las Pinturas
El Friso de las Pinturas de El Pendo: un panel de 25 metros con ciervas, un caballo y una cabra en contorno punteado, hallado en 1997 y de hace unos 20.000 años.
Imagen: Wikimedia Commons · File:EL_PENDO_low.jpg
Un panel tapado por la suciedad
Hasta agosto de 1997 solo se conocían dos grabados, localizados por Hermilio Alcalde del Río en 1907 al fondo de la cueva (al menos uno es un ave, quizá un anseriforme o un alca gigante). Ramón Montes y Juan Sanguino identificaron entonces un gran panel rojo que una costra de suciedad había enmascarado.
El Friso de las Pinturas es un frente de 25 metros a unos 80 m de la entrada, ya en zona oscura: la luz natural se queda unos metros antes, así que hace falta iluminación artificial. De las 24 pinturas rojas, 19 se concentran en unos nueve metros de ese frente.
Ciervas, un caballo, una cabra, signos
Dominan las ciervas —doce ejemplares—, con una cabra, un caballo, dos zoomorfos indefinidos y signos: puntos, discos, líneas, una herradura. Están pintados en óxido de hierro. La técnica principal es el contorno punteado, digital o tamponado, como en Covalanas; algunas figuras lo combinan con trazo lineal o tinta plana.
Composición, técnica y estilo apuntan a una misma campaña. En el centro, la cierva mayor y un caballo dibujado a medias se enfrentan, con cuello y cabeza rellenos y extremidades que sugieren andar, correr o saltar. Los artistas también usaron grietas y aristas de la roca como parte de los animales.
Cronología
La datación absoluta es difícil. Los textos oficiales sitúan el friso en una fase antigua, en torno a 20.000 a.C. Las comparaciones con las figuras rojas de contorno punteado de Covalanas, Arenaza, Llonín, El Castillo o La Pasiega apuntan a una tradición gráfica cantábrica, no magdaleniense.
El valor del hallazgo está en la espectacularidad del conjunto, en lo que aporta al arte rupestre paleolítico y en que aparece en uno de los yacimientos imprescindibles del suroeste de Europa.